LleGaSTe
Llegaste a mi vida sin avisar, de puntillas, sin hacer ruido…Como aquel que no espera nada, inconsciente de la valía que representa tan sólo el hecho de tu presencia.
Abriendo puertas y ventanas. Sutil, delicado, volatil, valiente, etéreo, dulce, sabio. Me despertaste del sueño anodino en el que estaba envuelta. Llegaste y volvierón en mi mis sentidos.
Me enseñaste de nuevo a enamorarme, a creerme buena, dulce, amable…porque tus ojos me devuelven cada vez que los miro belleza.
Y no tengo palabras de agradecimiento necesario que te envuelvan en dulzura de lágrimas saladas, que resbalan por mi mejilla cada vez que dices, explicas, susurras, suspiras, escribes, relatas, retratas.
Te me has clavado en el alma. Estás sujeto con fuertes nudos amarrados a las entrañas que en mí habitan, sujetándome cuando caigo, enseñándome el camino cuando me pierdo.
No encuentro palabras de agradecimiento.
Busco maneras de abrazarte que desvelen lo mucho que te quiero. Coloco algodones por donde pasas por miedo a que te hagas daño. Y aunque no lo consiga, me disfrazo de todos y de todas para que no te falte nadie a tu vera, y me disfrazo de un ser “perfecto” solo para que te sientas orgulloso, para que pasees conmigo del brazo con la cabeza bien alta, porque el resto de mi vida quiero hacer que simplemente, seas feliz.
Gracias por haberme dejado entrar en tu vida. ¿Y qué más decirte que TE QUIERO?